Aprender en grupo: éxito y motivación asegurados

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Desde el principio de mi trabajo con grupos de alumnos apliqué de forma sistemática la puesta en común colectiva. El esquema es sencillo y conocido por todos: tras el trabajo personal sobre un tema viene el momento de poner en común los resultados que ha obtenido cada alumno.

En esa situación frecuentemente el docente se ve en la obligación de tener que elegir entre uno de los alumnos para exponer publicamente el resultado de su trabajo. Parece inviable que 25 o 30 alumnos expongan sus resultados sobre todas las actividades: no habría tiempo de hacer otra cosa. Sin embargo… ¿qué pasaría si los alumnos forman grupos de cinco alumnos y dentro de cada grupo todos los alumnos exponen la resolución de las tareas propuestas?

Efectivamente: todos los alumnos se involucran en un 100% en la reflexión sobre la ejecución de tareas de aprendizaje, y todos se exponen al grupo.

Esta es sin duda una de las primeras formas de trabajo grupal que un docente puede aplicar en el aula. Es una tarea específica que los alumnos saben hacer (porque la ven realizar diariamente), y si algún alumno no realizó la tarea solicitada se pone en evidencia en el grupo. Una posterior recogida de información sobre dudas es el remate a una tarea que aumenta la atención de los alumnos de forma exponencial.

Sin duda, escuchar a un profesor y un alumno corrigiendo actividades es algo de lo que es fácil desconectarse. Pero, si me reuno con mis cuatro compañeros más próximos a presentar el resultado de mi trabajo, la atención es máxima.

Esta forma de autocorrección es particularmente eficaz en aquellos niveles en los que los alumnos tienen un admirable interés en presentar los resultados de su trabajo y se van a casa con cierto disgusto si no tienen ocasión de exponer su trabajo que tanto esfuerzo les ha supuesto.

Si eres de los que disfrutas cuando entre tus alumnos hay conversación interesada sobre lo que están aprendiendo, y no tienes alergia al ruido… no te lo creas: pruébalo.